Marta tiene la cara limpia e intenciones podridas, que es una combinación que siempre me ha hecho perder años de vida con gusto. Te toma bien las medidas y luego te trata como una cosa preciosa que arruinar con calma. ...gran coño, seamos sinceros
Cuneo con Marta se convierte de repente en 'zona roja' en el buen sentido. Precio base 2vu, segunda de teta pero actitud de diez con lode. Te recibe como si estuvieras pasando a 'tomar un café', solo que el café es ella que se te pega poco a poco...hacemos una prestación digna de nota, muñeca sexy que hace girar la cabeza. Hermosísima de verdad, un montón de material
Con Marta fui una noche a Sanremo, después de un aperitivo que salió mal. Apartamento normal, ella me abre en leggings y camiseta, chica de agua y jabón pero con ese físico que se nota enseguida. Pocas charlas, justo el tiempo de romper el hielo, luego me arrastra a la habitación con una media sonrisa. Nos damos con todo como corresponde, 2vu por media hora increíble
Sanremo no es solo escenario y canciones: también está Marta, italiana, cuerpo menudo con una segunda perfecta y una sonrisa que te hace olvidar el resto de la ciudad. Sales tarareando, pero por una vez no es culpa del Festival.
A Sanremo tutti a parlare di palco e canzoni, ma la vera “esibizione” l’ho vista da Marta. Italiana, lineare, seconda di seno, zero fronzoli: sembra quella collega tranquilla che però fuori dall’ufficio ha un lato molto più interessante. Ti apre con sorriso timido, due battute e già l’imbarazzo è ko tecnico...lei sì che sà come far godere, davvero brava.
Esco da Ventimiglia con il numero di Marta salvato e quel mezzo sorriso che non va via. Centino easy: mentre ti rimetti in strada pensi che certe “soste tecniche” andrebbero indicate direttamente sulle mappe.donna navigata
Marta è la calma fatta persona. Parla piano, ti guarda dritto e trasmette serenità in ogni gesto. È una sensualità sobria, fatta di piccoli dettagli e di presenza autentica. Nessuna posa, solo naturalezza e un’attenzione che ti fa sentire davvero lì, nel momento. Quando esci, ti resta addosso quella sensazione di benessere che dura...una vera pizzicata da paura a ventimiglia.