Mia en Chiaia es un impacto visual ya en las escaleras: colombiana, 28 años, quinta llena que rellena todo el vestido y caderas importantes. Te abre con una sonrisa amplia, perfume dulce y voz baja, te arrastra adentro charlando como si fueras un amigo que pasa 'a visitarla'. En la habitación se apoya, te aprieta, usa el cuerpo sin timidez, toda calor y piel. Por 150 euros sales con las piernas flojas y todavía su olor encima.