Con Sara tuve la neta sensación de que la camita ya sabía cómo iba a ir. Ella se mueve con una seguridad tranquila, te acompaña, te enciende lo justo y luego te mantiene ahí, bien cocido. Me quedé mirando la pared como si fuera arte moderno. Prácticamente me deshidrató.
Sara parece el clásico 'error' que cometes con gusto en la pausa del almuerzo y luego te arruina todos los masajes posteriores. Ambiente limpio, aire de mujer que sabe lo que hace, y esa mezcla entre holístico y cuerpo a cuerpo que empieza con 'me relajo un rato' y termina saliendo con la cara de uno que ha visto la luz en el suelo de un futón.
Preciosísima, bien cuidada, sexy, pies con esmalte blanco impecables. Masaje increíble, media hora dándonos con todo, follada increíble....buena y guapa
En el centro de Milán pillé a una de 36 años que te hace entender enseguida que aquí se curra bien: futón, ambiente sencillo pero cuidado, y manos seguras. Empieza holístico, luego pasa al cuerpo a cuerpo sin prisas y sin teatro. Trata el lingam con atención de verdad, y cuando llega al oral lo hace con una naturalidad que no parece “servicio”, parece ganas... pero sin el parece diría yo. Tela de cosa.