Angelina con una mamada increíble me hizo salir con una sonrisa de idiota. Linda, caliente, manos seguras y cero actitud de estatua. No hace teatro, pero sabe perfectamente cómo subir la temperatura... gran patatona, bella bella bella.
Angelina no hace el numerito, y ahí es justo donde te la clava. Cero teatro, cero pendejadas, pero te mantiene despierto como un café a las once de la noche. Hablas un rato con ella y pillas que el rollo es el adecuado: ligero por fuera, intenso por dentro... no barata, mujer de clase
Angelina trabaja bien, sin muchas charlas. Masaje hecho con criterio, manos seguras y ritmo justo desde el principio hasta el final....media horita realmente bien gastada
La sensación con Angelina fue de naturalidad verdadera. Ningún actitud estudiada, ninguna ganas de hacer la fenómeno. Solo un clima sereno, adulto, con ese pellizco de complicidad que hace todo más agradable... prácticamente una Barbie sexy... un montón de cosa
Con Angelina me pasó lo que odio admitir: me involucré más de lo esperado. Pensaba manejarla con tranquilidad, como hombre adulto y curtido, pero en cambio me tuvo pegado duro como una roca desde el principio hasta el final ....qué coño, supercaliente
En casa de Angelina hay esa luz tenue que ya te pone en un estado de ánimo muy poco... cristiano, digamos haha. Ella se mueve bien, te mira lo justo y te deja con esa tensión como un vaso lleno llevado demasiado cerca del borde... pero también le gusta cuando se desborda, y te lleva allí de maravilla. Linda y hábil
Angelina tiene el encanto de esas chicas que parecen haber salido bien de todo: altas, rectas, cuidadas, con cara de buena chica y una mirada que en cambio promete problemas hechos con elegancia. Y así es, rostro angelical pero se lo monta como una diablilla... culo de portada.
Rubia y traviesa, poco que añadir....se divierte y hace divertir, ni parece alemana considerando las ganas latinas...en fin para mí es un SÍ grandísimo :)) pruébenla chicos créanme
Milán, zona República: ella es una nórdica de 22 años, cuidada y con ese físico que "llena bien las manos" (sí, talla 3 perfecta). En el hotel llegó puntual, cero dramas: besos de verdad, actitud de "estamos juntos esta noche" y una confianza que te derrite. Entre oral, 69 y el resto, fue más intensa que teatral: no barata, pero la sensación fue de gastar en algo que se siente, no que se finge.