De Celine en Monza, fui con la idea de 'bah, una vez en la vida pruebo los 300' y salí pensando 'vale, pan y agua tres días pero valió la pena'. Me abre ella: 25 años, fina, delgada, pechos pequeños pero le quedan de maravilla, mucho más 'modelo' que bomba sexy. Cero vulgaridad, cero jaleo, es de esas que te desarman con dos frases inteligentes y una mirada larga. Todo cuidado, desde los detalles en casa hasta cómo te habla, parece más un encuentro 'de nivel' que la visita rápida de siempre. Cuando volví al coche, tenía la cuenta bancaria más triste... pero la cabeza definitivamente mucho más feliz.