Palermo: arancinas, mar, tráfico… y luego Fiorella, 25 años, europea, tetas grandes que entran en la habitación cinco segundos antes que ella. El tiempo con ella es el “boleto VIP” para una hora en la que olvidas todo: te abre la puerta con una sonrisa de “aquí nos encargamos nosotros”, dos charlas, una mirada que te mide como un traje a medida y en un instante estás en modo “no molestar”. Si cocina como hace el amor, debería abrir un restaurante