Milán está llena de reuniones y llamadas por Zoom, pero la cita realmente productiva es con Dalila: 23 años, ucraniana, copa tercera de tetas y ese aire de 'hoy te reseteo el cerebro mejor que un reinicio de PC'. 150 es como una suscripción al buen humor: te abre con una sonrisa dulce, te mira como si estuviera evaluando un proyecto y en pocos minutos has olvidado emails, plazos y hasta la contraseña del software de gestión. Sales sintiendo que casi has hecho mindfulness... pero en versión mucho más agradable.
Dalila a Milano è il classico “pericolo pubblico” per chi ama le curve: 22 anni, ucraina, terza di seno piena e fisico morbido dove serve. Ti apre la porta con un sorriso furbetto e quell’aria da brava ragazza che però non convince nessuno...mezz'ora che non mi dimenticherò facilmente di certo, un angioletto che ti porta dritto dritto alla goduria.