Estaba en Sanremo y tenía la idea de regalarme algo 'serio', no lo de siempre improvisado. Con Anna es justo así: te da de inmediato esa sensación de encuentro de nivel, de esos en los que te arreglas el cuello antes de tocar la puerta. Ella es polaca, 28 años, clase natural elegante sin esfuerzo, sin necesidad de exagerar. Habla poco, pero te mira de una forma que te hace entender que aquí todo funciona si te comportas como un caballero.