Con Valeria no encontré el aire habitual de experiencia prefabricada. Había más carne, más presencia, más realidad. Todo simple, pero de esa simplicidad bien hecha que se te pega más que las cosas pulidas... en ese culazo me perdí y no quería encontrar el camino de vuelta :))
Valeria no es el tipo de encuentro que cuentas como un poeta: la verdad es que me puso de pie otra vez. Entré nervioso, salí con la cara de alguien que durante una hora dejó de pelear con el mundo...vacío y regenerado