Nina es el ejemplo clásico de cómo a los 44 años se puede asfaltar tranquilamente a muchas veinteañeras. Italiana, tercera bien puesta, maneras decididas pero con esa ironía que te apaga el embarazo en dos chistes. Precio a 80 que hoy en día apenas te alcanza para una cena, aquí en cambio te llevas a una señora que sabe exactamente qué botón pulsar y cuándo hacerlo. Más que una vuelta de prueba, parece una sesión con 'tutora de placer' formato over.