En Borghetto Santo Spirito me quité un capricho con Dulce Maria: 26 años, colombiana, y se nota enseguida que está 'calificada' de verdad. No la típica improvisada: te recibe con calma, dos charlas justas y luego arranca con un masaje serio, de esos que te derriten la cabeza antes que el cuerpo. 100 rosas