Alice en Wagner es una mujer, no una chica. 45 años llevados con seguridad, moldava, delantera imponente con una quinta que te ocupa la mirada de inmediato. No apuesta por los mimos sino por la experiencia: sabe cómo tocar, cómo moverse y cómo mantenerte encendido de principio a fin. El centenar lo justifica tratándote como a un hombre que está ahí para disfrutar el momento, no como a una cartera de paso.