No se encuentran culos latinos de ese tipo todos los días... por desgracia. Una de las pecorinas más bonitas de mi vida con diferencia. Aplausos del público. Brava brava brava
Con Melissa me gustó la mezcla: dulce al principio, luego más fogosa cuando ve que estás en sintonía. Tiene un menú bien amplio (incluso cosas fuertes, para quien las busque), pero siempre con esa vibe de complicidad, no de cadena de montaje...empieza suave con los labios y luego vamos con un rai2 intenso divertidísimo
Melissa es una brasileña que te vuelve loco... sensual, simpática, divertida... un montón de cosas. Media horita que no es fácil de olvidar, para nada... a lo perrito que me acordaré por mucho tiempo.
Melissa responde rápido, sin rollos, y en Legnano me encuentro con una brasileña de 31 años que tiene esa vibra cálida y sonriente. Tercera de pecho, presencia bonita, y sobre todo una forma de ser que te derrite. Con 80 euros pensaba 'será algo rápido', pero en cambio fue un encuentro sexy bien hecho, con feeling y el ambiente adecuado. Al final estaba contento como uno que encuentra aparcamiento justo delante del local.
Melissa parece el bono secreto de Legnano: 31 años, tercera perfecta, curvas donde deben estar y esa cara de “tranquilo, nos divertimos”. En casa ambiente relajado, ella bromea, provoca con la mirada, acorta distancias sin mucho preámbulo de charla... follada en el culo digna de aplausos finales con coros de estadio
En Legnano quizás no hay mar, pero hay Melissa que trae un poco de aire brasileño. 31 años, talla tercera de tetas, sonrisa de “sé cómo ponerte cómodo” prácticamente menos que una cena fuera con amaro y café. Te recibe con calma, dos bromas, te estudia un momento y luego arranca con esa forma de tocarte que dice claramente: “relájate, yo me encargo”. Ir a verla es como activar el “modo avión” en el cerebro. BJ y RAI1 por 80 rosas, un chollo
Galliate no es exactamente Ibiza, pero con Melissa te acercas. Ella, brasileña, 31 años, tercera bien puesta y una forma de hacer que te apaga el cerebro de inmediato. Me pone en la camilla, un chorrito de aceite y hala: las manos empiezan por los hombros, bajan deslizándose como si buscaran el botón 'off' del día. Pasamos directamente al rai2 en grande, un montón de cosa, como se debe.