Tengo un buen recuerdo de Cristina, una rubia del Este con un físico de segunda que llenaba a la perfección. El apartamento estaba limpio y ella se puso cómoda enseguida, regalándome besos de verdad y una GFE que parecía totalmente natural. Dirigió el oral con calma, alternando ritmos sin prisa, y el 69 duró mucho mientras ella se movía con soltura y placer. Incluso el servicio completo fue fluido, con ella presente, activa e involucrada de principio a fin.